Supreme figure of the Wichí underworld. Generally considered a feminine deity, for some researchers she is masculine; confusion can arise from the multiple appearances she can take on to commit her perversities. She is never alone, always surrounded by servants and minions -ajat- created by herself. According to the stories, her appearance is preceded by a sepulchral silence, in the midst of strange lights -as if the earth opened in the shape of an incandescent mouth-; she is described as a middle-aged woman, always naked, with large sagging breasts, abundant hair that undulates in a strange way, long arms and sharp teeth like a cat. She smiles in a malevolent way, her retinue surrounds her in a blasé attitude, but ready to do her bidding. She is capricious, by means of the ajat, she unleashes and stops plagues and diseases, even in rivers and streams, and dominates shamans, to whom she can grant or take away her powers at will. Appeasing her requires long rites, and encountering her usually means death.
The Wichis Originally known as Matacos, a pejorative allusion that comes from the Quechua (name of a species of armadillo that abounds in the area). At the end of the 20th century, the name Wichí ("people", "pueblo") was generalized in their denomination. Towards the XVI century they inhabited the western zones of the Gran Chaco. At present, the largest concentrations are found in three Argentine provinces: Formosa, Chaco and Salta, and in the Bolivian Department of Tarija. Cultural Area: Gran Chaco (South America).
Ajataj Figura suprema del inframundo wichí. Generalmente considerada como una deidad femenina, para algunos investigadores es masculina; la confusión puede surgir por las múltiples apariencias que puede tomar para cometer sus perversidades. Nunca está sola, siempre se encuentra rodeada de sirvientes y secuaces -ajat- creados por ella misma. Según los relatos su aparición viene precedida por un silencio sepulcral, en medio de luces extrañas -como si la tierra se abriera en forma de boca incandescente-; se la describe como una mujer de mediana edad, siempre desnuda, de grandes pechos caídos, abundante cabello que ondula en forma extraña, brazos largos y dientes afilados como gato. Sonríe de forma malévola, su comitiva la rodea en actitud displicente, pero dispuestos a cumplir sus órdenes. Se maneja en forma caprichosa, por medio de los ajat, desencadena y detiene plagas y enfermedades, inclusive en ríos y arroyos y domina a los chamanes, a quienes puede otorgar o quitar sus poderes a voluntad. Aplacarla requiere de largos ritos, encontrarse con ella generalmente significa muerte.
Los Wichis Originariamente conocidos como Matacos una alusión peyorativa que proviene del quechua (nombre de una especie de armadillo que abunda en la zona). A fines del siglo XX se generalizó en su denominación el nombre wichí ("gente", "pueblo"). Hacia el siglo XVI habitaban las zonas occidentales del Gran Chaco. En la actualidad las mayores concentraciones las encontramos en tres provincias argentinas: Formosa, Chaco y Salta y en el Departamento boliviano de Tarija. Área Cultural: Gran Chaco (América del Sur).