La verdad puede matarnos
Desde un punto cercano a la locura tan cerca del precipicio me corté la lengua, las palabras Humanidad perdida Ando entre los escombros de una ciudad los residuos de dos décadas en la que fui feliz ya no se que decir no reconozco la verdad -miénteme otra vez dulcemente- termina esta agonía dime que no todo era un sueño ven al otro lado del espejo. Háblame aunque sea con cuchillas.