Aquí tenemos la escena del crimen a través de la lente ajena. El ojo antropológico de Cherlynn Zhang ha capturado el Antimonumento en el formato universal de la banalidad turística: la panorámica. Lo ha convertido en una postal, pero no nos engañemos, es la clásica postal que jamás conocerá un timbre postal ni tocará el interior de un buzón. Es el refrito estético del desastre, empaquetado para un remitente que no existe.
La distancia de la toma es cruel porque revela la verdadera escala de la desfachabochitez. Visto desde aquí, sin la intensidad sudorosa del performance y la inmediatez del lodo, el palo y la roca no son más que un rasguño insignificante intentando imponerse sobre la finitud árida de la sierra. Se reduce a una anécdota visual en el paisaje.
Este es el souvenir definitivo de la impotencia chabochi. Una fotografía condenada desde el momento del clic al purgatorio contemporáneo: la galería del celular. Es un peso muerto en el almacenamiento, destinado a hundirse lentamente bajo capas geológicas de capturas de pantalla, recibos y memes, para nunca más ser visto.
El monumento físico de lodo y madera sucumbirá pronto ante la gravedad y la intemperie. Esta imagen, su triste doble bidimensional, sucumbirá ante la amnesia del scroll infinito. Es el recuerdo perfecto de una futilidad que absolutamente nadie va a extrañar.
Esta fotografía la hizo Cherlynn Zhang durante la performance Antimonumento Chabochi en el marco de Performancear o Morir, festival internacional de performance en la sierra rarámuri de Chihuahua, México. Norogachi, 2026 Gracias a mi maestro Gustavo Álvarez
Esta pieza es parte del conjunto virtual Antimonumento Chabochi en Spatial (si es que todavía existe). Enlace: https://www.spatial.io/s/Antimonumento-Chabochi-6a122a137a3e760e1279d729?share=4467136085224474766