Mi poder habitaba en la oscuridad de la tierra cálida, fértil, conocida. Entre tantos, ciega y feliz. Pero luego de siglos inmóvil y dormida sentí que el sol llamaba y dispuesta le seguí.
Al mundo exterior aflore ya de noche y otro ser -muy hermoso- me dio la bienvenida. Fue tan enternecido que mi instinto, de repente, enloqueció y se perdió como magnetizada brújula sin guía.
Le abrace así de prisa por si acaso escapara celosa y egoísta, necesitada de amor le encarcele entre mis manos -mi corazón estallaba- y lo aprete allí tan fuerte que este ser-de papel y viento- se quebró.
Llore así su muerte fue tan grande el dolor que las lagrimas mojaron los trazos papel, y allí surgió una luz - no se que era- que con mi cuerpo se fundió entro por la herida abierta que nos deja el desamor.
Fue el instante mas feliz pues el sufrir se hizo hermoso allí quede como flor, efímera al viento y con el corazón roto. No llegue a ver nunca el sol pero esta luz aun me habita se alimenta de mi poco a poco. me recorre, me hace única, me lastima.