Busco en el movimiento la forma de ser libre. Amando cada parte de mí que va al ritmo de la música. Infinitas veces levanto los brazos y los muevo con las melodías de mi cabeza. Las personas en la calle me miran cuando bailo en las esquinas. Aunque no entienden lo que pasa, yo no me detengo. Recorrer la vida es más feliz cuando bailamos con el cuerpo y con el alma.
Bailar, uno de mis verbos favoritos, es una forma de expandir la energía que llevamos dentro, es entregarnos al movimiento y dejarnos llevar por la música, por los recuerdos, por las risas, por las melodías o por el silencio absoluto que acompañado del movimiento hace de ese instante un momento mágico.
Como decía mi padre: "Nataly se baila hasta el zumbido de un mosquito."