Vigilia surreal
Youki despertó por demás sobresaltada esa mañana, pues acababa de tener un extraño sueño en el que él se le apareció luchando fervorosamente para la resistencia, se sintió orgullosa hasta que de repente lo vio gritar cuando la Gestapo lo apresó aquella noche, mas aún lloró en su sueño cuando en silencio lo deportaron a los campos de Buchenwald y Terezin, estrujó la almohada mientras temblaba dormida al verlo sufrir por el tifus, ya casi despertaba cuando comprendió que había muerto poco antes de la liberación de los aliados, vio los cuerpos desnutridos, vio las fosas pestilentes, vio su cuerpo entre otros, amontonados en una carreta, y antes de que aquel soldado lo encuentre, pudo leer sobre su pecho el poema escrito tan solo un poco antes de el final de todo, un instante antes de que ella pudiese despertar.
Tanto soñé contigo, / camine tanto, hable tanto, / tanto ame tu sombra, / que ya nada queda de ti. / Sólo me queda ser la sombra entre las sombras / ser cien veces más sombra que la sombra / ser la sombra que retornará y retornará siempre / en tu vida llena de sol.