El cuerpo como aquella circunspección con la que empatizamos fielmente porque involucra a nuestro enemigo acérrimo: la muerte, la putrefacción, el dolor, la pérdida, la decadencia. Es el cuerpo aquello que nos tiene por denominador común a todos nosotros, humanos mortales, por lo que no resulta muy difícil identificarse cuando sabemos a ciencia cierta que aquello que le sucede al cuerpo ajeno, también puede pasarle al propio. El cuerpo no da vueltas sino que da cuenta de lo más preciso y certero que existe dentro de la complejidad de lo humano en la complejidad que es la vida.