“Hay cosas que no se dicen… se guardan. Y a veces se hunden.”
No siempre tuvo líquido. A veces llevó cartas, otras promesas. Ahora flota, olvidada, con el peso de lo que nunca se dijo. Nadie la abrió. Nadie quiso leer lo que había dentro. Tal vez porque sabían que dolía.
Hay botellas que no se tiran al mar… se tiran a uno mismo.