Andamos por la vida, caminando como pequeños puntos que se conectan entre sí a través del aire que respiramos.
Y de tanto andar, aprendemos a reconocer, que la vida no es tan simple, no es lo que nos enseñaron en la escuela; nacer, reproducirnos y morir.
Es mucho más que eso.
Es sentir, conocer y aprender.
Enseñar y alegrarnos de haber aportado algo.
Se trata de que cada persona en el mundo deje un legado,
pequeño, grande, bueno o malo, pero algo por lo que será recordado.
Es así como llegamos a este pequeño momento, en el cual un poema es necesario recitar.
"Trato de ver figuras que añoro
Reflejos de aquellos que ya no están.
El aura del amor, que aun existe, en las almas que permanecen.
Y mi visión llega al final de la luz que sirve como guía,
De las remembranzas que un día fueron parte de mi pasado.
Trato de recordar los colores que llenaron de esperanza Los días cálidos y felices de horas sin batallas
auras, sombras, destellos..."