Cinco pulsos, un único latido.
Terre sostiene a Feu, refleja a Eau, respira a Air y abre el espacio para Keter.
En este último gesto, la materia se vuelve templo:
una coronación silenciosa donde cada elemento encuentra su raíz, su peso y su forma.
« Dans le Royaume, la mémoire du Ciel cherche sa racine. »