El elefante de ojos
El era tan solo un niño, cuando intercalado entre las hojas de un viejo libro prestado, encontró un simpático elefante hecho íntegramente con ojos de papel, era tan llamativo que fue imposible no retenerlo, lo tomo y lo escondió en otro libro, y así se convirtió en su afortunado primer dueño, o al menos eso creía él. Transcurridos unos años prestó ese libro, sin reparar en el detalle. Por lo que el elefante de ojos viajo a la casa de su nuevo dueño y por varios años durmió en un nuevo lugar dentro del mismo libro, hasta que él también presto ese libro y el elefante de ojos tuvo un nuevo dueño. Y fue así sucesivamente hasta nuestros días que el elefante de ojos siguió viviendo entre los libros, sin que nadie nunca, supiese quien era esa persona que se lo había regalado a la madre del amigo de aquel primer dueño.