Dentro de mi mirada explora el conflicto interno que surge cuando una parte de nosotros decide ir en contra de lo esperado. Cuatro figuras nadan en tensión: tres avanzan en la misma dirección, seguras de su consenso; una se desplaza en sentido opuesto, consciente de su diferencia. No hay persecución externa: el juicio nace desde adentro.
La obra habla de la incomodidad de reconocerse distinto, del ruido que genera romper con la inercia propia y de la claridad que aparece cuando dejamos de obedecer una versión antigua de nosotros mismos. Aquí, el contraste no es amenaza: es inicio.
Esta pieza no busca armonía. Busca conciencia.