Todos somos árboles solos alguna vez. Muertos al no querer o poder salir de eso que nos hace tanto mal. Vivos cuando todo sale como lo planeábamos. Florecemos luego de morir. Revivimos y hasta cambiamos de flores, de hojas, de frutas. Somos siempre un tipo distinto de árbol solo. Toda la vida y para siempre.